Los restos del cohete chino Long March 5B se desintegran y caen en el mar Arábigo

Los restos del cohete chino Long March 5B cayeron en el mar Arábigo, según informaron las autoridades chinas.

Según medios estatales chinos, partes del cohete ingresaron a la atmósfera terrestre a las 10:24 del domingo, hora de Pekín (02:24 GMT).

El reingreso de los restos del cohete también fue confirmado por el Escuadrón 18 de Control Espacial de Estados Unidos, que se dedica a rastrear objetos artificiales en la órbita terrestre.

El Comando Espacial de Estados Unidos dijo en un comunicado que podía «confirmar que el Long March 5B volvió a entrar en la península Arábiga». «Se desconoce si los escombros impactaron la tierra o el agua», dijo el comando.

Roscosmos, la agencia espacial de Rusia, también informó que los desechos cayeron en el océano Índico.

El reingreso descontrolado del cohete a la Tierra había causado preocupación, aunque las autoridades chinas y expertos independientes habían advertido de que había muy poco riesgo de que los restos cayeran en una zona habitada.

China había lanzado el Long March 5B el pasado 29 de abril para poner en órbita una sección de la estación espacial que ese país está construyendo.

Varios sitios de rastreo estadounidenses y europeos habían estado monitoreando el reingreso del cohete, pero no había sido posible determinar si se desintegraría al ingresar.

Tampoco habían podido determinar con precisión el sitio donde caerían los posibles restos.

Reingreso a la Tierra

La mayor parte de los componentes del Long March 5B se desintegraron al entrar a la atmósfera terrestre y los residuos cayeron en el océano Índico, según informaron medios estatales chinos, citados por la agencia Reuters.

Las coordenadas ubican el punto de impacto al norte del archipiélago de Maldivas, ubicado al sudoeste de Sri Lanka y a 600 km de India.

Con 18 toneladas, el Long March 5B es uno de los artefactos más grandes que ha tenido un regreso no controlado hacia la Tierra en las últimas décadas.

Preocupación

Antes del reingreso del cohete, se temía que los escombros pudieran caer en un área habitada.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, dijo que China había sido negligente al permitir el regreso descontrolado de un objeto tan grande.

China, por su parte, rechazó esta acusación. Los medios de ese país calificaron las advertencias de Occidente como «exageraciones» y predijeron que los escombros caerían en algún lugar de las aguas internacionales.

Los expertos espaciales también habían predicho que las posibilidades de que alguien fuera alcanzado por un trozo de basura espacial eran muy pequeñas, sobre todo porque gran parte de la superficie de la Tierra está cubierta por océanos y enormes áreas terrestres están deshabitadas.

Varios expertos en modelos de desechos espaciales habían señalado que el sábado por la noche o la madrugada del domingo (GMT) sería el momento probable de reingreso.

Los expertos predijeron que la mayor parte del aparato se quemaría durante su inmersión final en la atmósfera, aunque siempre existía la posibilidad de que metales con altos puntos de fusión y otros materiales durables pudieran resistir hasta llegar a la superficie de la Tierra.

«Un reingreso en el océano siempre fue estadísticamente la más probable», tuiteó Jonathan McDowell, experto del Centro de Astrofísica de la Universidad de Harvard, quién estuvo monitoreando la caída del cohete.

La misión del Long March 5B

El 29 de abril China utilizó el cohete para poner en órbita parte de su estación espacial.

La estación espacial del gigante asiático se ensamblará a partir de varios módulos que se enviarán en diferentes momentos.

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